Imagen de oficina de publicidad

La vida de un profesional en publicidad

Seguro has visto las series y películas que retratan la vida de los profesionales de la publicidad. Aunque parecen ser emocionantes, llenas de viajes a París, triángulos amorosos, presentaciones épicas después de días de ebriedad y oficinas cargadas de drama, la realidad es que al terminar esta carrera te enfrentarás a un mundo un poco más regular, pero no por eso menos interesante. Si te enamoraste de estas representaciones de fantasía, o si estás considerando estudiar publicidad pero todavía no te decides, en este artículo te contamos como es la vida real de un publicista. Además, aquí te dejamos lo que hace un publicista.

Oficinas regulares

Sí, lamentamos decirte que el 99.99% de las oficinas dedicadas a la publicidad solamente tienen oficinas en su localidad y no suelen enviar a nadie al extranjero, incluso si es un lugar internacional, las probabilidades de que alguien local sea enviado a una oficina en otro país son prácticamente nulas. Si es que alguien acudirá, no serás tú de primer ingreso. Tampoco vas a encontrarte a secretarias guapísimas con las cuales tener romances y drama, de hecho, seguramente recursos humanos prohibe este tipo de comportamientos. Desafortunadamente tampoco podrás pasar horas en un sillón tomando whiskey hasta tener una idea millonaria, tomar alcohol en una oficina suele estar prohibido.

La realidad es que una oficina de publicidad es igual a cualquier otra oficina. Con horarios estrictos, pocos días de vacaciones y labores monótonas que deberás seguir. Aún así, como todas las oficinas, son excelentes lugares para conocer personas afines a tus gustos e intereses y, con esfuerzo, podrás llegar a posiciones en las que tal vez se vuelva más laxo e interesante. Solo ten paciencia.

Labores repetitivas

Como te mencionamos, las labores de las que tendrás que ocuparte no serán visitar a diseñadores famosos en su estudio y perseguirlos por la ópera con vestidos elegantes. Tampoco será embriagarte a las 12 del día y hacer una presentación sin preparación a las 2 de la tarde. En realidad, estarás en una oficina con una computadora donde tendrás labores diarias bastante repetitivas. Por ejemplo, crear una parrilla de contenidos digitales para una marca pequeña que, además, querrá cambios y más cambios.

Este es otro aspecto que debes tener en cuenta. Aunque puede pasar, las probabilidades de organizar un evento magno con reflectores y ropa de diseñador son bajas. Lo más frecuente son pequeñas labores diarias para marcas de alcance bajo o medio. Aún así, puede ser un trabajo entretenido y enriquecedor, eres tú quien decide disfrutarlo o sufrirlo.

Como puedes ver, la carrera en publicidad no suele ser glamorosa, pero sí te dejará grandes momentos y te permitirá cumplir tus metas laborales. ¿Por qué no te inscribes de una vez?