Tos que no se quita: guía por semanas

Toser es un reflejo protector, pero cuando se prolonga deja de ser un simple resfriado. Esta guía organiza el problema según el tiempo transcurrido, que es justo cómo lo piensan los médicos.

Menos de 3 semanas: tos aguda

La causa más frecuente es una infección viral de vías respiratorias, como resfriado, influenza o COVID-19. Suele mejorar solo en una a tres semanas. Ayudan los líquidos, el reposo, la miel en mayores de un año y evitar irritantes como el humo. Los antibióticos no sirven para infecciones virales, y su uso innecesario favorece la resistencia bacteriana.

Cuándo no esperar: dificultad para respirar, fiebre alta persistente, dolor en el pecho, escupir sangre, lactantes con tos y respiración rápida.

 

De 3 a 8 semanas: tos subaguda

Normalmente es una tos que queda después de una infección respiratoria: la mucosa de los bronquios sigue inflamada y sensible. Es muy frecuente tras una gripe o una bronquitis, incluso cuando ya no hay fiebre ni moco. Suele ceder con el tiempo, pero merece valoración si empeora. También puede tratarse de tos ferina (pertussis), que ha vuelto a observarse en adolescentes y adultos, y se caracteriza por accesos de tos intensos, a veces con vómito.

Más de 8 semanas: tos crónica

En adultos, se llama crónica a la tos que dura más de ocho semanas. Aquí hay que buscar causa. Las más frecuentes son:

  1. Secreción nasal posterior (síndrome de tos de vías aéreas superiores): sensación de mocos que bajan por la garganta, carraspeo frecuente, congestión.
  2. Asma: tos seca, a veces nocturna o con el ejercicio, con silbidos en el pecho.
  3. Reflujo gastroesofágico: acidez, sabor agrio, tos que empeora tras comer o al acostarse; a veces sin síntomas digestivos evidentes.
  4. Tabaquismo y EPOC: tos con flemas por las mañanas en fumadores.
  5. Medicamentos: los inhibidores de la ECA, usados para la hipertensión, son una causa clásica de tos seca persistente; no deben suspenderse sin indicación médica.
  6. Tos posinfecciosa prolongada.
  7. Causas menos frecuentes pero importantes: tuberculosis, bronquiectasias, enfermedades intersticiales, insuficiencia cardiaca y tumores pulmonares.

En México, la tos con flemas que dura más de dos semanas se considera una señal para descartar tuberculosis y debe valorarse en una unidad de salud, donde el estudio de esputo es gratuito.

¿Qué estudios se piden?

El orden suele ser escalonado.

  • Historia clínica y exploración: hábitos, tabaquismo, exposición a polvo o humo de leña, medicamentos, síntomas asociados.
  • Radiografía de tórax: casi siempre el primer estudio de imagen. Es rápida, accesible y detecta neumonía, derrames, masas grandes y alteraciones del corazón.
  • Espirometría: mide cuánto aire puedes expulsar y qué tan rápido; ayuda a diagnosticar asma y EPOC.
  • Estudio de esputo: cuando se sospecha tuberculosis o infección bacteriana.
  • Análisis de sangre u otros estudios, según el caso.

¿Cuándo entra en escena una tomografía?

Cuando la radiografía es dudosa o normal pero la tos continúa sin explicación, o cuando hay datos de alarma, el médico puede solicitar una tac de torax. Este estudio ofrece cortes del pulmón con mucho más detalle que la radiografía y permite ver nódulos pequeños, dilatación de bronquios, inflamación intersticial o ganglios aumentados de tamaño. Suele indicarse en situaciones como:

  • Tos con sangre (hemoptisis).
  • Pérdida de peso inexplicable o sudoración nocturna.
  • Radiografía con una sombra que requiere más estudio.
  • Fumadores con tos persistente que cambió de carácter.
  • Falta de aire progresiva de causa no aclarada.

Algunos puntos prácticos sobre la tac de torax: dura pocos minutos, se hace recostado dentro de un anillo abierto, a veces con un medio de contraste intravenoso, para lo cual se pregunta por alergias y función renal. Implica mayor radiación que una radiografía, por lo que se indica cuando el beneficio supera claramente el riesgo. Las versiones de baja dosis se usan en programas específicos de detección de cáncer de pulmón en personas de alto riesgo, como fumadores de larga evolución, según los criterios de cada país; si crees entrar en ese grupo, conviene preguntarlo a tu médico en lugar de solicitarlo por cuenta propia.

Qué puedes hacer mientras tanto

  • Deja de fumar y evita el humo ajeno y el de leña.
  • Hidrátate bien; ayuda a fluidificar las secreciones.
  • Eleva un poco la cabecera de la cama si sospechas reflejo.
  • Evita irritantes como aerosoles, perfumes fuertes y polvo.
  • No uses jarabes para la tos con codeína sin indicación; pueden tener efectos secundarios y no resuelven la causa.
  • Lava tus manos y cubre tu tos para no contagiar mientras averiguas qué ocurre.

Señales de alarma en cualquier momento

Sangre al toser, falta de aire en reposo, dolor en el pecho, fiebre persistente, pérdida de peso sin motivo, ronquera de más de tres semanas, hinchazón de tobillos con falta de aire, o una tos que cambia de patrón en un fumador deben llevarte a consultar pronto.

Para recordar

La clave es el tiempo. Menos de tres semanas suele ser viral; de tres a ocho, a menudo posinfecciosa; y más de ocho semanas necesita buscar una causa. Una tos que no se quita no es “algo que hay que aguantar”: es una señal que merece una explicación.